La creciente preocupación por el cuento del tío y la seguridad en vacaciones

- Autor: CQAP StaffÚltima Actualización: 2026-01-24 - 15:00:00
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- El cuento del tío afecta principalmente a adultos mayores, quienes son víctimas de robos en vacaciones. La inseguridad crece en verano, generando preocupación.
En Argentina, la inseguridad se ha convertido en un tema cotidiano que preocupa a la sociedad. Sin embargo, hay un delito que resuena particularmente en el corazón de muchos, especialmente en el de los adultos mayores: el tristemente célebre cuento del tío. Este engaño no solo despoja a las víctimas de sus ahorros, sino que también ataca su confianza y vulnerabilidad. La gran mayoría de las víctimas de este tipo de estafa son jubilados que, en su deseo de proteger sus ahorros, terminan entregando el fruto de toda una vida de trabajo a estafadores que juegan con su inocencia.
La situación se agrava durante la época de vacaciones. Según datos proporcionados por el Ministerio de Seguridad de la Nación, los meses de verano registran un aumento promedio del 20% en los robos a viviendas en comparación con otros períodos del año. Este comportamiento estacional genera una mayor inquietud entre las familias, quienes buscan alternativas confiables para proteger sus bienes más preciados mientras disfrutan de un merecido descanso fuera de sus hogares.
Juan Piantoni, CEO de INGOT y Presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Servicio de Alquiler de Cajas de Seguridad (CAESACS), afirma que es habitual que muchos argentinos recurran a escondites domésticos para ocultar dinero u objetos importantes, aunque no siempre resultan seguros ni discretos. Los lugares más comunes donde se ocultan estos valores incluyen cajas caseras detrás de cuadros, bibliotecas, rejillas de ventilación y dobles fondos de placares, o incluso enterrados en jardines y macetas. Sin embargo, estos escondites son bien conocidos por los delincuentes, lo que aumenta el riesgo de ser víctima de un robo.
Los adultos mayores, a menudo menos capacitados para defenderse, se convierten en blanco fácil para los delincuentes. Su desconfianza hacia el sistema bancario y la falta de acceso a la tecnología los lleva a optar por resguardar el resultado de sus esfuerzos laborales en casa, creando así un entorno propicio para el delito. Los delincuentes, que estudian a sus futuras víctimas, saben que pueden encontrar en ellos una oportunidad para llevar a cabo sus fechorías.
Es evidente que tener valores guardados en el hogar se convierte en una invitación al delito. Esta costumbre, arraigada en generaciones que crecieron desconfiando de las instituciones financieras, se transforma en un riesgo palpable. Por ello, es fundamental repensar estos hábitos y considerar alternativas más seguras. Una opción lógica y cada vez más popular es el uso de cajas de seguridad en entidades bancarias o empresas especializadas, que ofrecen un resguardo bajo estrictas medidas de seguridad, con vigilancia permanente y sistemas de alarmas que brindan respaldo ante cualquier eventualidad.
En Argentina, más de diez empresas privadas ofrecen este servicio, además de los bancos. De acuerdo a la CAESACS, la demanda de alquiler de cajas de seguridad privadas ha crecido un 35% en el último año, y se espera un aumento del 40% para el próximo. Aunque contratar una caja de seguridad no resuelve por completo la inestabilidad macroeconómica ni la inseguridad en las calles, proporciona un alivio individual. La tranquilidad de saber que los bienes más valiosos están en un espacio vigilado y profesionalmente custodiado ayuda a reducir la ansiedad y permite a las personas afrontar con mayor calma un contexto que, de otro modo, se presenta lleno de incertidumbre.