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      • Entre Mercedes, Gaza y la Fundación: Álvaro Rufiner abre su archivo en Ángeles y Demonios

      • Autor: Staff CQAP
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      • Álvaro Rufiner en Ángeles y Demonios: recuerda su trabajo con Mercedes Sosa, su paso por Gaza, la amistad con Marta Minujin y misión de la Fundación Werthein.

      • "El arte te sensibiliza, y cuando te das ese espacio empezás a ver que hay un otro, que hay otras formas." Así arranca el séptimo capítulo de la tercera temporada de Ángeles y Demonios, ya disponible, en una conversación sin filtros entre Álvaro Rufiner y Angie Landaburu.

        Gestor cultural y curador de arte, Rufiner traza en el episodio un mapa íntimo de su carrera: los vínculos con figuras mayúsculas de la cultura argentina, las aperturas que le ofreció la música y el lugar desde el que hoy dirige proyectos con alcance regional. Entre recuerdos y certezas repasa su trabajo en la Fundación Norma y Leo Werthein y su tarea en siete países, con foco en educación, arte y sostenibilidad.

        El relato recupera su cercanía con Mercedes Sosa: "Trabajé mucho con Mercedes Sosa. En su último disco, ‘Cantora’, participé del proceso creativo de la imagen y la tapa. Después también hicimos un libro y, tras su partida, varias exposiciones sobre su vida." La dimensión pública de esa cercanía afloró con crudeza cuando Rufiner organizó la despedida en el Congreso: "Cuando falleció, me tocó organizar su despedida en el Congreso. Yo sabía que estaba al lado de alguien importante, pero cuando vi la cantidad de gente pasando, llorando, llevando flores… entendí que había estado cerca de alguien distinto."

        Una anécdota breve pero reveladora lo hizo repensar prejuicios: en un viaje a Mendoza, Sosa puso un disco de Luis Miguel y le dijo simplemente "porque canta bien", momento en el que Rufiner reconoció que "lo comercial también puede ser bueno".

        También evoca la amistad con Marta Minujin: "Actualmente trabajo mucho con Marta. Es una amistad profunda, no solo trabajo. Nos compartimos películas, libros, exposiciones… es un ida y vuelta constante." Y recuerda, con la misma franqueza, su paso por la frontera entre Israel y Gaza: "Estuve en Israel, en la franja de Gaza. Es uno de los puntos más fuertes donde el diálogo está completamente quebrado... estuve llorando una hora seguida", tras visitar la zona del festival Nova.

        De esas vivencias surge la línea programática que defiende en la Fundación: "Trabajamos mucho en la construcción de puentes de diálogo y en el respeto por la diversidad. No se trata de estar de acuerdo, sino de entender que el otro existe. La educación es un eje central para poder transmitir esos valores." El episodio cierra con un guiño a su propia contradicción: "Soy un demonio trabajando: ordenado, detallista, ansioso… y ángel, diría que soy un buen amigo."